Noticias sobre drogas sintéticas

El Gobierno de Lula lanza una fuerte ofensiva contra el consumo del crack

El Gobierno del presidente Lula da Silva ha lanzado este miércoles una campaña inédita contra al uso del crack, con un vídeo en el que se alerta que esta droga puede matar y que será exhibido en la televisión y en los cines de todo el país, hasta fines de enero.

Según una encuesta realizada en 2005 por la Universidad Federal de São Paulo, un 0,7% de los brasileños de entre 12 y 65 años han alguna vez probado esta droga. Cuatro años antes el índice era de un 0,4%. Brasil tiene alrededor de 190 millones de habitantes.

“La información es la arma más importante y poderosa que tenemos [contra las drogas]“, aseguró el ministro de Sanidad, José Gomes Temporão.

Antes una droga asociada exclusivamente a la pobreza, el crack ha llegado a clase media brasileña. El pasado octubre el alcalde de la ciudad de Raposos, en la región metropolitana de Belo Horizonte, fue detenido por la policía con tres piedras de crack.

La policía cree que el reciente repunte de violencia en las favelas de Río de Janeiro tiene relación con el creciente tráfico de crack en la ciudad. Hace cinco años esta droga no existía en Río.

En São Paulo, por otro lado, el crack ha dado nombre a uno de los barrios más decadentes y peligrosos de la ciudad. Es la 'crackolandia', en la zona céntrica, por donde deambulan día y noche drogadictos de todas las edades.

 

La policía encuentra pastillas de éxtasis con la cara de Obama

El detenido llevaba heroína, cocaína, marihuana, además de las 200 pastillas La policía creía que se trataba de vitaminas

  

La policía de Palmview, en el estado de Texas (EEUU), detuvo a un hombre de 22 años, al que paró por una infracción de trafico, pero que resultó que llevaba un cargamento de droga.

El detenido llevaba heroína, cocaína, marihuana y 200 pastillas de éxtasis de colores vivos con la forma de algunos personajes de la serie “The Simpson” y del rostro del presidente Obama.

El portavoz de policía, Lenny Sánchez, aseguró que por su aspecto parecían vitaminas para niños y señaló la preocupación de su departamento porque “los colores brillantes de estas pastillas podrían hacer pensar que son vitaminas y, en realidad, son drogas”

 

Uno de los detenidos con 800 gramos de speed alega consumo propio

Detenidos | sd.com

 

Fernando C.G., uno de los dos acusados de un delito de tráfico de drogas por el que se enfrentan a diez años de prisión cada uno, reconoció este jueves que viajó hasta la ciudad de Lérida a comprar más de 800 gramos de speed pero alegó que era para su consumo porque era toxicómano desde hace 12 años y consumía “de todo menos heroína”. “Me drogaba hasta para ir a trabajar”, agregó.

Fernando C.G. y Juan Manuel R.F. se sentaron en el banquillo en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valladolid por unos hechos que tuvieron lugar en enero de 2008 cuando fueron detenidos en el marco de un control antiterrorista en la carretera N-122, a la altura del término municipal de Sardón de Duero, y sorprendidos con la droga oculta en el hueco del altavoz del vehículo en el que viajaban, que conducía Fernando, propietario del mismo.

Los dos acusados coincidieron en exculpar a Juan Manuel, quien aseguró que no sabía nada de la sustancia y que acompañó a Fernando a Lérida porque quería ver un coche que le habían ofrecido a muy buen precio. También ratificó que su compañero de viaje ese día era consumidor habitual de todo tipo de drogas.

Sin embargo, los agentes de la Guardia Civil que participaron en el citado control sostuvieron que ambos se mostraron muy nerviosos cuando les dieron el alto. Es más, uno de los testigos, dijo que pensaron que había un coche lanzadera que pasó justo antes que ellos, pero no pudieron demostrarlo.

La prueba pericial

  

Por este motivo, el abogado de Fernando C.G. pidió la absolución de su defendido al entender que no existe prueba de cargo ya que en un sumario, como es este procedimiento, es necesario un informe de dos peritos. No obstante, de manera alternativa en el caso de que la Audiencia estime su culpabilidad reclamó una pena de tres años por darse la circunstancia atenuante muy cualificada de toxicomanía y una multa de 20.900 euros.


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